Los asuntos apremiantes que tenemos que atender como País exigen de ciudadanos informados y gobiernos competentes. Para que nuestros ciudadanos sean capaces de actuar, producir y reconstruir el País es necesario mejorar la calidad de la gobernanza y romper con la crisis de opacidad en la gestión de los asuntos públicos.

Cada vez es más necesario romper el círculo vicioso de la opacidad y la inmediatez donde actuamos sólo en función del corto plazo generando verdaderos problemas para las generaciones futuras. Este esfuerzo requiere que creemos un círculo virtuoso donde la estrategia, la planificación, la transparencia, la rendición de cuentas y la concertación, sirven de combustible para la reconstrucción del País y la movilización del motor del desarrollo, de la competitividad y de la prosperidad. De esta forma invertimos la lógica de exclusión social y parálisis que nos arropa.

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