Puerto Rico enfrenta el gran desafío de replantearse su visión de país y de las competencias laborales y cívicas para las nuevas generaciones de ciudadanos. Proponemos adoptar una visión integradora del trabajo que sea capaz de satisfacer las necesidades humanas y económicas de los ciudadanos al mismo tiempo que atienda la apremiante necesidad de modelar un comportamiento colectivo que permita en un plazo corto de tiempo contar con gente dispuesta a brindarse con entereza y corazón a la reconstrucción del país.

Durante los pasados treinta años hemos sido testigos de un acelerado deterioro en la cultura laboral del País que podemos catalogar de un círculo vicioso caracterizado por un alza en el desempleo, una baja en la participación y la productividad laboral, y un empobrecimiento de las competencias básicas — español, inglés y matemáticas–, conductivas y éticas del trabajador.

Todos somos conscientes de que en el nuevo mundo laboral ya no hay empleo, sino trabajo. No hay desempleo, sino sobre oferta de trabajo. El trabajador de nuestros tiempos debe saber hacer, más que saber qué y por qué hacer. Las rutinas laborales no tienen límites de tiempo y espacio y se sustituyen por la eficacia, la productividad, la innovación, la creatividad y los resultados.

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