La opacidad de la información, principalmente de índole presupuestaria y fiscal, sigue siendo un obstáculo para impulsar el desarrollo económico del País. Construir sociedades más prósperas y economías competitivas requiere de gobiernos transparentes que rindan cuentas y sean responsables en el manejo de las finanzas públicas. La prestación de servicios públicos de calidad, ágiles y confiables; así como la credibilidad de las políticas públicas y las capacidades institucionales y directivas, inspiran la confianza del público y crean un campo uniforme y coherente para movilizar la gestión empresarial y promover la inversión de capital, lo que contribuye a mercados eficientes y al crecimiento económico.

En Puerto Rico la erosión de la confianza y los altos niveles de corrupción continúan creando incertidumbre, restando credibilidad, produciendo frustración y desconfianza hacia el gobierno, la administración pública y las instituciones políticas. Esta realidad amenaza y pone en riesgo el potencial del País de superar los desafíos monumentales del presente y encaminar los proyectos estratégicos requeridos para mejorar la calidad de vida e insertarnos en la economía mundial.

Los estudios de investigación realizados por el Centro de Gobernanza Pública y Corporativa señalan que una gobernanza transparente y abierta permite generar confianza y credibilidad entre los diversos actores sociales, introducir medidas de políticas públicas para promover armonía de las diversas variables económicas, reducir la desigualdad e incidir favorablemente a través de la política fiscal sobre la inversión pública, al mismo tiempo que propicia la inversión privada, la distribución de la riqueza y la creación de capital social que añada valor público para impulsar las reformas requeridas para enfrentar las crisis.

Los hallazgos de las investigaciones coinciden en señalar que una pobre gestión de gobierno va en detrimento de una actividad económica saludable y del bienestar general de la población. Los resultados de estos estudios destacan la necesidad urgente de que el País mejore la responsabilidad fiscal y la rendición de cuentas a través del fortalecimiento de la transparencia en el contexto de la divulgación clara y oportuna de la información pública y la adopción de políticas a tales fines.

Una de las dificultades actuales que enfrenta la buena gobernanza a nivel global es que los ciudadanos están perdiendo la confianza en la capacidad de los gobiernos de velar por la estabilidad económica y el acceso a las oportunidades de empleo y los servicios. Cuando la confianza pública en el gobierno es baja, los ciudadanos se muestran apáticos y renuentes a participar en los procesos de gobierno. Esto debilita la cohesión de la sociedad y su capacidad de abordar con eficacia los objetivos comunes, como el desarrollo sostenible, la prosperidad y la competitividad. Por lo tanto, la confianza es un requisito previo esencial para el fortalecimiento de la capacidad de gobernar.

Al igual que en muchos países del mundo, en Puerto Rico la erosión de la confianza de los ciudadanos se deriva de una gobernanza deficiente, unas estructuras socioeconómicas débiles y de instituciones y procesos democráticos ineficaces, tales como la falta de transparencia, la incapacidad de rendir de cuentas, la centralización y las dificultades que confronta la participación de todos los sectores de la sociedad. Los crecientes problemas de gobernanza en el País siguen siendo todavía borrosos y amenazan la prosperidad y el bien común de la sociedad.

Para adelantar la agenda de prosperidad del Puerto Rico que queremos tenemos que trabajar de manera focalizada, colaborativa y complementaria, en las prioridades colectivas que ya tenemos claras. No podemos seguir cancelando esfuerzos por protagonismos políticos electorales, sectoriales o personales. Si bien la confianza es el fundamento de la buena gobernanza, las redes de gobernanza y la capacidad para gobernar son instrumentos claves para traducir la confianza en resultados concretos. La formación y el mantenimiento de unas redes estratégicas de colaboración entre el gobierno, el sector privado y los diversos sectores de la sociedad dependen de la confianza, los objetivos acordados mutuamente y un marco institucional que establezca las reglas y las pautas para cada sector.

Enfrentar los tiempos adversos que vivimos como sociedad representa una oportunidad para que hagamos de la confianza en nosotros mismos y el trabajo colectivo la hoja de ruta para desarrollar y construir juntos un Puerto Rico de oportunidades para todos. Para conocer más sobre estos temas visite nuestro portal en la Internet centrodegobernanza.com y puertoricotransparente.org.